1) aprender a conocer,
es decir, disponer de la capacidad de comprender e interpretar de forma
competente el mundo en que se vive;
2) aprender a hacer, esto es, poder contribuir a la transformación
de la realidad respetando el medio ambiente, disponiendo para ello de una
preparación y cualificación profesional adecuada;
3) aprender a vivir juntos, contando con ello con una educación
en los valores que hacen posible una convivencia humana en una sociedad
compleja y diversa;
4) aprender a ser, potenciando el desarrollo y la realización
personal a lo largo de la biografía que cada persona va construyendo
en un mundo cada vez más humanizado.
Deseamos
resaltar el valor del trabajo como elemento dignificador
de la persona humana. Consideramos que el elemento esencial de la competitividad
es el trabajo bien hecho. Por este motivo se reforzará, mediante
una formación adecuada, la cultura dignificadora del trabajo buscando
la armonía de los principios éticos y morales con la competitividad
en el trabajo. Más aún: el trabajo y la formación
son elementos que favorecen la integración de colectivos con riesgo
de exclusión social.